Las autodefensas

Ante la situación que se ha planteado en los capítulos anteriores es natural encontrar grupos que luchan en contra de la privatización, el rastreo y el control de nuestros datos, tanto ciudadanos como colectivos que buscan comunicar y hacer visibles estos procesos, y además impactar en las políticas públicas que hacen que estas situaciones prevalezcan: el hacktivismo como desobediencia civil electrónica que trae métodos tradicionales de protesta al mundo digital (sentadas virtuales y bloqueos, bombas de correo electrónico automatizadas, intervenciones en sitios web, robo y liberación de información relevante para la sociedad, entre otras).

Estas manifestaciones surgieron a la par del movimiento antiglobalización, a mediados de la década de 1990 y siguen siendo relevantes hoy en día. Podemos mencionar nombres como Edward Snowden, Aaron Schwarz, Julian Assange y muchos otros, cuyas disidencias virtuales han tenido una reacción positiva, por ejemplo; cada vez más centros de producción de información dan acceso libre a sus contenidos para que toda la comunidad se pueda beneficiar.

Hay una gran variedad de personas preocupadas por la recolección masiva de datos a la que estamos expuestos mediante el uso constante y cotidiano de Internet, por lo que han surgido propuestas, tanto teóricas como prácticas, que permiten autogestionar nuestro uso de manera más consciente y reflexiva.

Aquí se mencionarán algunas de las más relevantes y se incluirán referencias a proyectos que tienen más información práctica, como manuales y cursos, entre otros:

Gracias a las revelaciones de Edward Snowden, ahora sabemos que los niveles actuales de vigilancia general en la sociedad son incompatibles con los derechos humanos. Tenemos que reducir el nivel de vigilancia general (Stallman, 2013)

¿Qué se puede hacer?

Si bien entendemos que no podemos impactar a gran escala en la reversión de las restricciones, privaciones y violaciones a la privacidad a las que estamos expuestos como usuarios, consumidores y productores de contenidos en Internet, creemos que hay propuestas que podemos aplicar para ser menos vulnerables, casi todas con un grado mínimo de complejidad y a las que podemos acceder a través de simples cambios en nuestros hábitos cotidianos.

Según expertos en seguridad digital, lo primero que debemos hacer es pensar en la seguridad informática aplicada a nuestro caso concreto, evaluando los riesgos específicos, es decir, preguntarnos qué queremos proteger y de quién, así como considerar las consecuencias de que determinada información sea expuesta y qué clase de esfuerzo estamos dispuestos a hacer para prevenirlo:

De esta manera, prácticas como limitar todo tipo de información personal innecesaria en las redes sociales, tener sistemas operativos actualizados, contraseñas más fuertes o celulares más seguros, pueden sencillamente lograr mayores niveles de seguridad de los eslabones más débiles.

Vázquez, 2018: s/p.

 

 

Para protegernos debemos estar alertas, nosotros somos quienes debemos defender nuestra privacidad. Algunas herramientas son sencillas de utilizar, pero también existen propuestas más radicales de cómo defender nuestra información y datos en distintos ámbitos.

#recomendamos

En este link se encuentra una guía detallada de cómo luchar contra diversos sistemas de vigilancia cotidiana

Este proyecto explica el tipo de información que se recopila a través de estos dispositivos, así como algunos ajustes de configuración para hacerlo menos accesible

 

Debido a que los teléfonos inteligentes se han convertido en parte primordial de nuestros días, existen manuales de gestión específicos para los dispositivos que funcionan con Android, como la Guía básica de autodefensa digital para celulares (2018), que explica el tipo de información que se recopila a través de estos dispositivos, así como algunos ajustes de configuración para hacerlo menos accesible. Otra más detallada, pero menos actualizada, es la Guía de privacidad, anonimato y autodefensa digital para novatXs con smartphones (2015).

Software libre

Es importante hablar de software libre porque una de las principales características del software privativo es que su mayor preocupación no es la privacidad del usuario, además de que representa el recurso más grande de recolección de información y, por sus características de origen, no es posible recuperar o gestionar de manera eficiente el rastro digital que dejamos utilizando estos dispositivos, ya que no permiten el acceso a su código fuente y las características de privacidad que podemos modificar son mínimas.

Usar software libre, como he defendido desde hace 30 años, es el primer paso para tomar el control de nuestra vida digital, y eso incluye la prevención de la vigilancia. No podemos confiar en el software que no es libre. El software libre nos permite ejercer el control sobre nuestras propias computadoras, pero eso no protegerá nuestra privacidad una vez que pongamos los pies en Internet (Stallman, 2013)

Hay una gran cantidad de personas que está generando software de calidad con licencias libres que garantizan el uso y acceso a todos los usuarios. El software libre es un movimiento radical que busca saltar los bloqueos de las leyes de los derechos de autor y así garantizar el acceso a herramientas digitales que de otra forma son prohibitivas, ya sea por su costo o por su forma de distribución restrictiva. Richard Stallman, el creador de GNU, un sistema operativo que trabaja bajo licencias libres, se considera el padre y el fundador de este movimiento de software libre:

Mi trabajo en el software libre está motivado por una meta idealista: difundir la libertad y la cooperación. Quiero alentar la difusión del software libre , reemplazando el software privativo, que prohibe la cooperación, y así mejorar nuestra sociedad.

Richard Stallman

La Free Software Foundation es un proyecto fundado en 1983 que lleva más de 30 años activo y se mantiene bajo una serie de principios filosóficos políticos y sociales que toda la comunidad sigue. Uno de sus principios es que cuando los usuarios no controlan el programa, el programa es el que controla a los usuarios, por lo que resulta ser un instrumento de poder injusto.

«Software libre» es el software que respeta la libertad de los usuarios y la comunidad. A grandes rasgos, significa que los usuarios tienen la libertad de ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, modificar y mejorar el software. Es decir, el «software libre» es una cuestión de libertad, no de precio. Para entender el concepto, piense en «libre» como en «libre expresión», no como en «barra libre».

En inglés, a veces en lugar de «free software» decimos «libre software», empleando ese adjetivo francés o español, derivado de «libertad», para mostrar que no queremos decir que el software es gratuito.

Free Software Foundation

Bajo esta lógica, la Free Software Foundation propone cuatro libertades esenciales:

La libertad de ejecutar el programa como se desee, con cualquier propósito (libertad 0). Significa que cualquier persona o colectivo puede usarlo en cualquier manera que deseen o necesiten, sin que tengan que informarle a nadie, pues lo más importante es el propósito del usuario, no del programador. Si después se distribuye, los usuarios siguientes también deben ser libres de ejecutarlo para lo que necesiten.

La libertad de estudiar cómo funciona el programa, y cambiarlo para que haga lo que usted quiera (libertad 1). El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello, ya que esta libertad incluye la capacidad de que el usuario utilice una versión modificada, en vez de la original.

La libertad de redistribuir copias para ayudar a otros (libertad 2). Esta libertad permite la distribución de copias con o sin modificaciones, gratuitamente o cobrando una tarifa, sin que tenga que pedir permiso a nadie para ello. Además se pueden publicar versiones modificadas y deben incluir las formas ejecutables del programa, además del código fuente, tanto de las versiones modificadas como las que no lo estén.

La libertad de distribuir copias de sus versiones modificadas a terceros (libertad 3). Esto le permite ofrecer a toda la comunidad la oportunidad de beneficiarse de las modificaciones. El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello (Free Software Foundation).

Estas libertades son las que se promueven como derecho de todos los usuarios, pues cuando las tenemos, somos capaces de controlar el programa y lo que éste hace, a esto se refiere la libertad. Para que el programa sea libre se debe considerar todo el código que se utiliza, además, esto no significa que el software no sea de uso comercial, o que no tenga distribución, ya que algunas copias del mismo tienen costo, sin embargo se considera libre mientras se tenga la libertad de copiar y modificar, e incluso vender copias.

Un programa libre debe ofrecer las cuatro libertades a todo usuario que obtenga una copia del software, siempre y cuando haya respetado las condiciones de la licencia libre que cubre el software.

Privar de alguna de esas libertades a ciertos usuarios, o exigirles un pago en dinero o en especie para ejercerlos, equivale a no garantizarles las libertades en cuestión, lo que hace que el programa no sea libre.

Free Software Foundation

Además hay ciertas reglas sobre la manera de distribuir este software libre que son aceptables porque no causan conflicto con las libertades principales: por ejemplo, el copyleft es la regla en base a la cual, cuando redistribuye el programa, no se puede agregar restricciones para denegar a los demás las libertades principales. Esta regla no entra en conflicto con las ellas, más bien las protege (Free Software Foundation).

También se considera dentro de la distribución del software libre, que los manuales de uso deben ser incluidos. Hay grupos que emplean el término “código abierto” para referirse al software libre, sin embargo como el primero no se refiere a libertad, sino tiene más que ver con el precio, no es idéntico al segundo.

Debido a que el desarrollo de software libre es una visión comunitaria, todas las libertades son promovidas desde las primeras etapas de diseño. Este movimiento está en contra del software privativo, porque considera que no contribuye para nada a la comunidad, comúnmente tiene un costo y no siempre toma en cuenta las necesidades del usuario (incluyendo su privacidad), sino del programador.

Tenemos claro que la transición a estas plataformas más libres y más seguras no es radical ni se puede recomendar como una solución extrema, sin embargo, el proceso puede ser poco a poco y esto, a largo plazo, acerca a los usuarios a un nuevo tipo de alternativas, además de ser un apoyo en el cambio de sus hábitos y prácticas cotidianas. Podemos, como usuarios, exigir a las plataformas ya existentes y de gran difusión, mayor transparencia en sus procedimientos, es uno de nuestros derechos más importantes.

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